· Generar espacios de reflexión conjunta, donde agresor y víctima puedan expresar que sienten, qué necesitan y qué desean.
· Dialogar, escuchar, comprender, disentir sin confrontar, poder mirar las diferencias sin que genere contraposición, son todos ejercicios que se pueden vivenciar en todos los espacios, tanto en la escuela como en el hogar.
· Establecer las normas y límites de convivencia: lo que pueden y lo que no deben hacer.
·
El adulto debe acompañar al menor en la comprensión de lo que sucede y
en la generación de espacios de diálogo para abordar situaciones
inconvenientes.
·
Reconocimiento de las capacidades de los estudiantes, por parte del
docente, para crearles confianza y que puedan avanzar en su proceso de
formación.
DIFERENCIA ENTRE CONFLICTO Y BULLYING
Es importante
diferenciar entre estos dos tipos de situaciones porque involucran dinámicas
distintas y porque deben ser abordados de distintas maneras. resaltar la
diferencia es crucial para la convivencia escolar porque con frecuencia se
confunden. A una agresión esporádica en medio de un conflicto se le llama
equivocadamente bullying o a una situación de acoso escolar se le llama
equivocadamente conflicto. Los conflictos son comunes y naturales en cualquier
contexto social. El objetivo no es evitarlos, sino aprender a manejarlos de
manera constructiva. En cambio, las situaciones de bullying son situaciones de
maltrato que realmente tenemos que aprender a evitar para prevenir cualquier
daño que puedan generar.
Aquí un ejemplo.
Silvia y Andrea han sido mejores amigas desde hace mucho tiempo, se conocen muy bien y les encanta pasar tiempo juntas.
Hace poco llegó una niña nueva a la
escuela llamada Eliana. En los últimos días, Andrea ha estado hablando mucho
con esa niña nueva y se están volviendo amigas.
Silvia está molesta con esa situación y le hace el reclamo a Andrea. Le
dice que no debería pasar tanto tiempo con Eliana. Andrea le responde que
ella hace lo que quiere. Silvia le dice que así no se porta una buena
amiga. Andrea le dice que la deje en paz. Silvia responde que se
vaya con esa Eliana, que tiene cara de tonta. Andrea le responde que más cara
de tonta tiene ella. Tonta y celosa.
Desde el comienzo del año, Pedro y Miguel están molestando a Mateo, el más pequeño del salón. Esta semana ha sido aún peor. El lunes en el descanso le lanzaron piedras a diferentes partes del cuerpo. Mateo saltaba y se movía tratando de esquivar los golpes.
El miércoles, en el descanso, le
patearon su merienda, y toda su comida se cayó al piso. Luego se fueron
riéndose. El viernes pasaron a su lado cantando "Mateo, el más feo".
Mateo está asustado. Los dos casos que acabamos de ver representan dos retos
importantes para la convivencia escolar.
El caso de Silvia, Andrea y Eliana es
una situación típica de conflictos. No hay un gran desbalance de poder entre
ellas y es una situación que, si la manejan bien, pueden terminar todas beneficiadas.
Pero si la manejan mal, pueden hacerse mucho daño. El caso de Pedro, Miguel y
Mateo es una situación típica de acoso escolar, bullying, intimidación escolar
o matoneo, que son situaciones donde hay un desbalance de poder y hay una parte
que está agrediendo una y otra vez, de manera repetida y sistemática, a quien
tiene menos poder. Si ven, aquí Pedro y Miguel tienen más poder que Mateo y
abusan de ese poder agrediéndolo repetidamente.





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